La ratonera de A Grela
A Grela es por meritos propios uno de los polígonos industriales más importante de Galicia, desarrollado hace 40 años hoy en día da cabida a más de 500 empresas y cuenta con una extensión de 1.400.000 metros cuadrados.
Desde hace años la circulación por el mismo se hace cada vez más complicada, como sabréis hace dos meses abrió sus puertas el centro comercial Dolce Vita lo que ha provocado un aumento aún mayor de circulación.
Particularmente pienso que el problema de A Grela es que su diseño no esta para nada pensado para el volumen de tráfico que soporta, así como su cada vez mayor integración en lo que es la propia ciudad, lo que propicia que cada vez más personas tengan que circular por el mismo. En el caso del polígono de POCOMACO, los atascos son más localizados en la rotonda que da acceso al polígono y a Mesoiro, pero después por el polígono se suele circular con una fluidez aceptable, en parte gracias a sus rotondas y a la inexistencia de semáforos.
El problema de la falta de aparcamiento también es muy notorio, y provoca que muchos conductores estén dando vueltas para encontrar un sitio libre lo cual entre las 9 de la mañana y las 6 de la tarde es francamente difícil y costoso. Siempre se puede recurrir a los parkings subterráneos, pero claro el bolsillo y más en tiempo de crisis lo nota.
Así pues a determinadas horas el polígono se convierte en una “gran ratonera” en la cual el conductor tiene que armarse de paciencia tanto para lograr salir como entrar, desde aproximadamente las 7 y media de la mañana los accesos al polígono se encuentran colapsados en especial el de la Avenida de San Cristóbal, aunque si intentamos entrar por la Ronda de Outeiro tampoco tendremos mucha mayor suerte. El ya famoso cruce a 3 niveles entre la Avenida de Arteixo y la calle Severo Ochoa no consigue soportar el importantísimo tráfico que padece, estoy convencido de que si no existieran los 3 niveles y solo hubiera la rotonda, esta sería la rotonda con más tráfico de España.
A partir de las 6 de la tarde comienzan los problemas para los trabajadores que acaban su jornada laboral, para los que vivimos en las afueras en muchas ocasiones llegar a Alfonso Molina supone casi media hora de tiempo en recorrer 2 míseros kilómetros entre frenazos y acelerones, hasta pasadas las 8 el tráfico no baja y solo a partir de ahí se puede empezar a circular dignamente.
¿Que nos queda a los que trabajamos allí?. Resignarnos o tener un turno de 10 de la noche a 6 de la mañana.


Comentarios recientes